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ADICAE acumula 17 sentencias en su contra por abusos laborales

La asociación presidida por Manuel Pardos ha acumulado en los últimos años más de una quincena de sentencias en contra por vulnerar los derechos de sus trabajadores en los últimos años.
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La plataforma de consumidores ADICAE se ha hecho especialmente célebre tras su victoria en la macrodemanda contra las cláusulas suelo. Sin embargo, la aparente acérrima defensa que ejercen a favor de los derechos de los consumidores no parece haberse traducido a la práctica en una política laboral responsable. ADICAE suma hasta quince sentencias perdidas por despidos improcedentes en diferentes puntos de España donde tiene o ha tenido oficinas como Andalucía, País Vasco, Aragón, Extremadura, Asturias o Madrid.

Pero las malas prácticas de la asociación encabezada por Manuel Pardos van mucho más allá y no son en absoluto un caso aislado. De hecho, se engloban desde las rescisiones de contrato injustificadas anteriormente citadas hasta irregularidades en la aplicación de los convenios colectivos, sanciones injustas y modificaciones de las condiciones laborales de modo totalmente arbitrario.

Uno de los casos que ha trascendido a la opinión pública por su gravedad es el acaecido hace dos años en la oficina que ADICAE tenía en Asturias. La trabajadora de la oficina en la Comunidad, licenciada en Derecho, denunció irregularidades en la aplicación de su convenio colectivo de Despachos y Oficinas, motivo por el cual fue despedida.

De hecho, este caso suscitó algunas protestas en las puertas de los juzgados de Oviedo. De forma casi idéntica, en una de las oficinas que la organización tiene en Andalucía o País Vasco sucedió lo mismo.

En una de sus oficinas más importantes de España, hasta hace unos meses, de los siete empleados que tenían, tres eran licenciados universitarios con contratos de prácticas de seis meses como “técnicos de consumo”. Esta denominación no era del todo equiparable a la actividad que ejercían, ya que trabajaron en diversas ramas del trabajo diario de la asociación, como la asesoría o la comunicación.

En ningún caso se trataba de prácticas formativas, sino de sustituciones encubiertas de trabajadores que se utilizaban incluso para cubrir vacaciones durante el verano de los demás empleados de la asociación. Una práctica parecida a la que sufren los trabajadores fijos con contratos estipulados como “auxiliares de administración”, cuya remuneración es menor de lo que les correspondería acorde a sus quehaceres.

Los contratos de “obra y servicio” son los habituales en la asociación presidida por Manuel Pardos. Las horas extras no son remuneradas, ya que se consideran que forman parte del “voluntariado de una asociación de consumidores”. Esto, teniendo en cuenta que la mayoría de actividades suplementarias como charlas o talleres se hacen una vez finalizada la jornada laboral. En muchos casos, tal y como se detalla en algunas sentencias, los horarios que se firmaban en el contrato no se cumplen, y es usual que algunos días los trabajadores tengan que estar en sus respectivas oficinas dos horas más de las que les correspondería por contrato.

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